"No hay árbol que el viento no haya sacudido".

domingo, 3 de abril de 2011

Un lugar en Waitomo



Uno de los rincones más mágicos y sorprendentes de nuestro planeta.  

Un lugar perdido en Nueva Zelanda en el que se puede disfrutar de un fenómeno natural único y espectacular.  

Un lugar en el que la realidad y la fantasía se mezclan confundiendo a nuestros sentidos. 

Ese lugar es la cueva de Waitomo y los millones de gusanos luminiscentes que viven en sus bóvedas. 


Waitomo es un territorio en el sudeste de la región de Waikato en la Isla del Norte de Nueva Zelanda. Allí, durante millones de años, se han creado espectaculares cuevas de roca calcárea que atraen todos los años a miles de aficionados a la espeleología y a turistas en general, siendo las cuevas de Waitomo uno de los mayores lugares turísticos de la isla. Entre todas las grutas y cuevas de la zona, la más visitada es la cueva de Aranui, o cueva de los gusanos, que fue explorada por primera vez en 1887 por el jefe maorí local, Tane Tinorao y Fred Mace, topógrafo inglés. 


Waitomo es un nombre Maorí que viene de la suma de agujero+agua (wai, aga; tomo, agujero). Las formaciones calizas de Waitomo tienen 30 millones de años de antigüedad, entonces las cuevas se encontraban bajo el agua, de hecho pueden verse numerosos seres vivos fosilizados en las paredes de la cueva. La acumulación de caliza y seres vivos generó una capa de 200m bajo la que se esconde la cueva.



Aunque se los denomine gusanos luminosos, estos pequeños insectos no son en realidad gusanos, sino mosquitos en su fase larvaria. La larva es el organismo resplandeciente, con un cuerpo semitransparente de hasta 3 o 4 cm de longitud. Las larvas se disponen colgadas unas de otras desde el techo de una cueva, hasta 50 en un mismo hilo. La razón de su brillo es debida una reacción química de la luciferina componente producido por la enzima luciferasa, cuanto más hambrienta se encuentra la larva más luciferina genera. Lo que es más relevante es que este sistema de larvas crea una trampa que sirve para obtener alimento, ya que los pequeños insectos atraídos por la luz quedan atrapados en las redes pegajosas de larvas, atrayendo al gusano-larva quien se lo comerá. Estas larvas necesitan unas condiciones de humedad y temperatura estrictas, que son supervisadas constantemente ya que la cueva se encuentra monitorizada. La fauna de la cueva incluye además de los gusanos luminosos otro tipo de fauna y flora muy antiguas.




Fuentes:
Página web oficial de las cuevas de Waitomo: www.waitomo.com

2 comentarios:

  1. Gara,

    cerramos los ojos y ya estamos dentro


    Saludos


    Vainilla

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